
El melón es, sin duda, la fruta estrella del verano. Su alto contenido en agua constituye un aliciente para consumirlo frente a las altas temperaturas. Además, a pesar de su sabor dulce es un alimento bajo en glúcidos y muy rico en propiedades nutritivas, lo que resulta muy recomendable para en una dieta de adelgazamiento.
Entre sus propiedades, destacan los efectos que se extraen de la vitamina A: conserva los tejidos, es útil para la vista y favorece el crecimiento y desarrollo de los huesos. Además, esta fruta previene el estreñimiento debido a la cantidad de fibra que contiene. Y por sus niveles de potasio resulta adecuada para los hipertensos.