7 may 10

Con la llegada del buen tiempo muchas veces nuestro entrenamiento se ve afectado por el calor o la humedad, y es que entrenar en verano no es lo mismo que hacerlo durante el resto del año… El calor y la humedad son un problema si pretendemos seguir con nuestro entrenamiento habitual, básicamente debido a la fuerte deshidratación que sufre el cuerpo al hacer deporte en estas épocas.

Lo más frecuente es que si no seguimos unas reglas de entrenamiento en verano distintas a las habituales, si nos ejercitamos como si no existiera el sol, acabaremos por tener síntomas claros de insolación o golpe de calor, entre ellos están los mareos, las náuseas, aumento de la temperatura corporal, pulso acelerado, calambres, sensación desmesurada de sed o lo peor de todo sufrir un desvanecimiento.

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