
Imagínate que no pudieras desconectar de tu trabajo, que siempre estuvieras pensando en él, en la casa, en tus hijos, en los problemas que surgen, etc. ¿Eso sería vida? Si, lo sería, pero una vida infeliz en la que, aunque encuentras pequeños alicientes en la vida, éstos suelen ser pequeños y pasajeros, cubiertos por otros mayores (y negativos).
La felicidad se logra conseguir viviendo feliz pero, para ello, debemos saber qué es lo importante, qué nos gusta, qué no, y, sobre todo, parar ese tren que llevamos y relajarnos.