
Uno de los hábitos que cogí desde muy niña es el de tomarme todos los días, antes de ir a dormir, un gran vaso de manzanilla caliente (al principio con sacarina pero después, por recomendación del médico, con azúcar) no para tranquilizarse, sino como hábito ya.
La manzanilla es una hierba que se utiliza para calmar los nervios y relajar el cuerpo. Es una planta que puede encontrarse en herboristerías y no es demasiado cara. Su sabor es muy agradable, siempre que se tome endulzado, ya que sin azúcar ni sacarina puede ser un poco fuerte y echar para atrás.