
Un estudio experimental ha señalado que el aceite de oliva, rico en ácido oleico, puede reducir el apetito. Ésta conclusión demuestra que el ácido oleico de la dieta, muy abundante en el aceite de oliva, activa en el intestino delgado la movilización de la oleiletanolamida, una hormona producida en las células intestinales (enterocitos), la cual actúa como un mensajero que informa al cerebro de la cuantía del alimento ingerido y evita la saciedad, reduciendo el apetito.
Estudios previos habían demostrado que la ingestión de alimentos estimula a las células de la capa mucosa del intestino delgado a producir la hormona conocida como oleiletanolamida (OEA), cuya base estructural o substrato es precisamente el ácido oleico, tan abundante en el aceite de oliva, componente básico de la dieta mediterránea. Si se administra la OEA como si fuera un fármaco, disminuye el apetito.
