
Toda la sociedad suele ser igual. Es normal que, después de ver miles de anuncios, de películas, de series, etc. donde salen mujeres (y hombres) con un cuerpo exuberante donde nos hacen “babear” por sus huesos y nos gustaría poder estar al lado de esa persona, lo que más ansiamos es el hecho de poder ser iguales que ese o esa y así conseguir que otros también nos acepten y, por qué no, también nos deseen.
A menudo una de las causas de los trastornos alimenticios se debe a esto, a querer ser delgado, a tener unas curvas increíbles y así gustar a la gente. Sin embargo, lo que se nos mete en la cabeza es el hecho de que las personas son como son, altas, bajas, gordas o delgadas y que no por ello quiere decir que no lleven una vida sana ni mucho menos que no sean queridas.