11 mar 09

El agua, para casi todas las personas, suele tener un efecto relajante en el cuerpo. Si tenéis piscina o posibilidad de ella seguro que, en más de una ocasión, os habéis metido en el agua y os habéis sentado o hecho el muerto y os habéis relajado.

Si te sientes con muchas tensiones y estrés, el fluir del agua puede relajarte, aún siendo la persona más nerviosa, cerrar los ojos e intentar concentrarse en ese sonido del agua (que aunque no os lo creáis el agua se puede oír) puede llegar a calmar los nervios de cualquiera. Aunque salvo que sea una piscina climatizada, esto sólo nos puede servir en el verano.

Los niños pequeños también notan los beneficios del agua. Muchos pensamos que les gusta el agua porque pueden divertirse y así es, pero también es porque allí se sienten cómodos, relajados, como si su mente volviera a la etapa en la que estaban en el vientre, rodeados de “agua”, por así llamarlo.

La relajación en el agua es algo que muchos han estudiado e investigado y de ahí han ido surgiendo muchos ejercicios y actividades relacionados con el agua, porque se sabe que en este medio, aparte de que el cuerpo pesa menos, se es capaz de hacer más que fuera del mismo (por la sensación de tranquilidad).

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