16 feb 09

Es algo común en la vida hoy en día que siempre vamos con prisas, siempre salimos de casa con el último bocado en la boca, y eso si logramos meternos algo en la boca y no salimos corriendo porque vamos tarde. Pese a que nos levantamos temprano, parece que el tiempo duplica la velocidad justo cuando más apurados vamos y eso, queramos o no, suele perjudicar nuestra salud y nuestro intento por llevar una vida sana.

El estrés, los nervios, la falta de desconexión de todo son problemas con los que nos encontramos en el día a día y con los que tenemos que lidiar. A veces pensamos, cuando llega el viernes, que por fin vamos a poder descansar, que no vamos a tener ningún problema más y que nos vamos a relajar pero la verdad es que pocas veces se consigue uno relajar para volver a la rutina.

Es cierto que es muy difícil, para una persona nerviosa, lograr controlarse. Un ejemplo, quien me viera en una situación de estrés y nervios (por ejemplo los exámenes) pensaría que soy una persona directa, que no le tiene miedo a esa situación y que confío en mí misma. Pero la realidad es que los nervios siempre se me instalan en el estómago y, cuando esa situación desaparece, llegan los dolores de estómago, bajón, dolor de cabeza, etc.

¿Cómo evitarlo? No hay un milagro para esto pero sí os podemos decir que cuanto más tranquilos estemos miraremos la situación de forma más objetiva y nos daremos cuenta de que no es tan malo como pensábamos en un principio.

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